SÍ A LA PRISIÓN PERMANENTE REVISABLE

img_6198José Francisco García Fernández, portavoz del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Caravaca.

Estoy en contra de la cadena perpetua, que quede claro, pero la prisión permanente revisable me parece una medida de la que se pueden beneficiar tanto la sociedad como los delincuentes reinsertados. La prisión permanente revisable se aprobó en las Cortes con los votos a favor únicos del PP y las críticas de toda la oposición. La mayoría de los diputados en contra evitaron el término revisable y lo consideraron igual que la cadena perpetua, incluso se citó a Primo de Rivera que abolió la Cadena Perpetua para intentar subrayar que se estaba aprobando eso, la cadena perpetua.

Algunos de los familiares  de víctimas como Marta del Castillo, Mari Luz Cortés o Diana Quer han promovido una campaña en defensa de la prisión permanente pero revisable para casos de personas reincidentes, que con la mecánica de redención de penas en pocos años se encuentran en la calle dispuestos a lanzarse sobre su siguiente víctima. Un examen psiquiátrico previo y un estudio del expediente pueden poner al condenado en libertad provisional, si se dan los supuestos de reinserción, porque no es una cadena perpetua. Según lo políticamente correcto de la llamada progresía, estar a favor de la prisión permanente revisable es poco moderno, de pensamiento algo fascista y de tener ganas de venganza más que de justicia, es decir, que los padres de víctimas como Diana Que están movidos por ansías de venganza, son poco modernos y un pelín fascistas, y los más de dos millones de españoles que hemos avalado esta petición, también.

Hace escasos días, en una tertulia de radio, el contertulio del PSOE me citaba a  Concepción Arenal: “Odia el delito y compadece al delincuente”. Estoy de acuerdo, pero, sin menospreciar el sufrimiento de la falta de libertad, ¿en qué se parecen las cárceles de hoy a las de finales del siglo XIX en las que murió el padre de Concepción Arenal?

La izquierda española mantiene una postura permisiva bajo la defensa del principio de reinserción,  que en ocasiones vulnera los derechos de las víctimas. Ya sabemos que el precepto de reinserción social de los reclusos lo recoge nuestra Constitución, pero es que la prisión permanente revisable mantiene la posibilidad de reinserción mediante un procedimiento de verificación objetiva, que de forma torticera ha sido identificada con la cadena perpetua.

Entiendan a los dos millones de personas que están al lado de las familias que han sufrido y que han puesto su firma, y a otros millones de personas que se sienten solidarios en preservar la sociedad del peligro que suponen determinados delincuentes.

Un violador que además puede ser un asesino suele tener una conducta pacífica y ejemplar en la cárcel. Gracias a esa conducta son de los presos que antes disfrutan del tercer grado y por esa libertad provisional son los que en seguida reinciden. Yo no estoy a favor de la cadena perpetua, pero tampoco de que un asesino del que el sistema no sabe si se ha reinsertado salga a la calle con el riesgo que ello supone, sin que por ello tenga ningún afán de venganza ni ningún síntoma fascista.

No entiendo cómo a estas alturas, y con más de dos millones de firmas recogidas para evitar la derogación de la prisión permanente revisable, muchos partidos muestran tal insensibilidad por puro postureo político. Yo les preguntaría si por ser políticamente correcto, admitirían al asesino de Diana Quer en su barrio cuando salga dentro de unos años. Yo pienso en mis hijas y no lo admitiría.

 

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